El sentido de la estabilidad corporal surge de la calibración constante entre tres fuentes: los receptores vestibulares del oído interno, la afluencia visual y los propioceptores articulares. Cuando este circuito pierde coherencia, surgen sensaciones de rotación o desorientación espacial.
Nuestro examen clínico aísla sistemáticamente cada componente sensorial mediante pruebas vestibulares específicas. Este análisis metódico permite descartar patologías centrales y localizar el origen exacto del conflicto neurosensorial sin someter al paciente a sobrecarga.
Fases de la evaluación
Anamnesis clínica detallada
Exploración otoneurológica dirigida
Estrategia terapéutica individual
Entrevista exhaustiva sobre la cronología, duración, detonantes y características específicas de cada episodio de mareo o inestabilidad.
Evaluación ocular, reflejos vestibulooculares y pruebas posicionales realizadas en un entorno de mínima estimulación luminosa y acústica.
Explicación clara del diagnóstico alcanzado, definición de medidas de contención inmediata y programación de pautas de rehabilitación vestibular guiada.
Claridad diagnóstica y acompañamiento
Evaluación personalizada con reserva previa para garantizar el tiempo clínico que cada caso requiere.


